Enfadado con el mundo
Me he levantado de la cama en un brusco movimiento de 90º, estoy enfadado. Muy enfadado. Enfadado con el mundo en general y con la vida en particular.
Y mis cabreos no son tan simples y sencillos. Para empezar se te plantan en la cabeza preferiblemente a altas horas de la noche, y siempre sin avisar. Después resulta que se te presentan con una mano por delante, y otra por atrás, y sin identificación. Esto es, tienes que pasar eternas horas dándoles vueltas y poniéndoles de culo, para poder ver quienes son, de donde vienen, y como echarles fuera de tu inocente vida.
Yo estoy en la fase cabreo sin motivos. Enfadado con el mundo. Soy yo contra todos. Odio a todo bicho viviente. Estoy en un estado de inpaciencia, ansiedad, desesperación, insomnio, nervios. Y como no entiendo de donde viene todo esto, proyecto toda mi energía negativa hacia el mundo exterior, ya que creo debe ser el causante de la extraña situación en la que me encuentro.
Así, en plan victima del mundo total, con más ganas de llorar que con lágrimas en los ojos, sintiéndome muy solo y abandonado, avanza cruel la noche, mientras mi despertador, tenaz, se frota las manos viendo como se acercan las seis de la mañana (hora en la que sonará), y como tendré un lunes bien horrible de resaca psicológica.
Histerias, neuras, impaciencia, necesidades, deseos, sueños, invenciones, y a veces... amor.