Frustrado
''Pablo me frustras''. La primera vez que oí aquella palabra no sabía ni lo que significaba, pero la cara arrugada y casi entre lágrimas que me lo estaba diciendo, me lo decía todo.
Fue en aquel momento en el que no sabía, pero podía sentir lo que es la frustración, aunque fuese viendo los efectos que causa sobre otra persona.
Hoy la palabra frustración rodea a todos mis pensamientos. Hoy ya no soy un simple espectador. La estoy viviendo desde bien dentro. Desde la profundidad. La siento dentro, creo que la palabra frustración no es más que la hija de las palabras decepción y derrota. La frustración es un estado de ánimo límite, consecuencia de haber creado en el pasado unas expectativas, que hoy descubres nunca se van a cumplir.
Es una situación dolorosa y fría, que te inunda la vida, te arruga el alma, y te invita a llorar sobre la cama encogido como un bebé en busca de protección.
Frustrarte es como caminar durante horas y encontrarte un gran muro enorme en mitad de tu camino. Ahora me siento como dando golpes con mi cabeza para intentar derribar ese muro. Que idiota soy. Mientras me sangra la cabeza, me lloran los ojos, y se me desgarra un poco más el alma, el dolor sale lento y denso a pasear... sale legañoso a hacer con total libertad sus destrozos.
Histerias, neuras, impaciencia, necesidades, deseos, sueños, invenciones, y a veces... amor.
Antares dijo
Frustrar: "malograr un intento". Pero no se dice que no se pueda volver a intentar. Lo malo es que la frustración es residual, aunque se palia con el tiempo... ¿La frustración es un sentimiento o un reflejo racional? ¿Se siente dolor o se pinesa en fracaso? ¿No es acaso la mente la que nos impide reaccionar y reintentar la hazaña? Hummmm... Tendé que meditarlo mejor.
Hasta entonces, un súper abrazo antariano.
27 Junio 2006 | 10:21