comiendo guarrerias
¿Os dáis cuenta cuanto tiempo perdemos en pensar en tonterias? ¿Y en cosas absurdas? Después de una buena sobredosis de glucosa, coca-cola, y aperitivos fritos, uno no es el mismo. No piensa en Dios, la vida, el mundo, el universo. No. Y si no hay alcohol, tampoco piensa en sexo, amor, o ropa interior. No es una borrachera. Aunque bueno, siempre he creido que no se necesita beber para estar borracho
No se que tipo de combinación de conservantes, colorantes y grasas saturadas provoca este tipo de reacción en el cerebro. No tengo ganas de llorar, pero siento melancolia, (y más que llorar debería vomitar), no quiero practicar sexo, pero me gustaría tener a alguien a quien decirle que hoy no me apetece, no me llega la imaginación a pensar en la ropa interior de nadie.
Asi que los disparates salen de paseo. Se liberan, ala, comienzan a saltar y correr como las cabras por el monte: No sé planchar. ¿Qué voy a hacer cuando viva solo?, ¿Me interesará estudiar esa asignatura de derecho?, ¿Por qué nos miran así de mal en todas partes?, ¿Por qué algunos pantalones vaqueros tienen cremallera y otros botones?...
Y se nos pasa asi el rato. Somos unos --viva la vida--, unos viva la vida sentados en el parque de la urbanizacion mientras una patrulla de seguridad nos rodea, para evitar incidentes molestos, un desastre. Pensamos, bueno no, pensar, pensamos poco, porque una cosa es hablar y otra muy distinta es pensar lo que se esta diciendo, y sino que le pregunten a ana botella y el follon que lio con sus verduras. Aquel dia debio comer unos aperitivos fritos con una grasa bien rara y toxica, porque si no, no me explico.
Y hablamos, los tres, sentaditos en el banco, la xaxa con los pies sin llegar al suelo, andrea con las piernas extendidas, y yo con las piernas mirando al cielo, sobre nuestras cosas de chicas, aunque yo sea un chico, pero es para darle mas enfasis, de chicas margindas, de bicho raro, quizas patetico, --sois los monstruos de este sitio--, nos han llegado a decir, pero, mira, yo me lo paso bien, y desde mi extraño punto de vista, no encuentro nada monstruoso en el dialogo libre, y si en el botellon impuesto.
Y vuelvo a casa, otra noche de vacaciones mas, pero hoy, con el estomago lleno de esas cosas amrillas
que ahora envasan y pretender que creamos que son patatas fritas, y no puedo pensar, ni meterme las manos en los bolsillos, ni oir eso que alguien me esta gritando a lo lejos, ni echar un vistazo a la avenida de andalucia. Una deliciosa y cancerigena mezcla de todo tipo de aditivos quimicos,hacen que el monstruo de las gafas y el blog en el internet, como me conocen por aqui, vaya para casa, liberado de sus propios sentimientos y pensamientos, lo que es para mi una liberacion, y para vosotros, el pan vuestro de cada dia..
Buenas noches.
Histerias, neuras, impaciencia, necesidades, deseos, sueños, invenciones, y a veces... amor.
septiembre dijo
Son buenísimos esos momentos en que nos reunimos para charlar de "tonterías". Las cosas triviales tienen su importancia y si se acompañan de comida la terapia es muy productiva.
Yo no soy muy de comer guarrerías de las que tu hablas , pero cuántas veces me he reunido con unos amigos y han caído unas cervecitas o unos vinos,con unas tapas y unas risas. Eso es vida!Charlar por charlar.
23 Agosto 2005 | 10:30 AM