Anoche... (Intrahistorias, historias dentro de una historia)
Este texto puede resultar terriblemente aburrido:
Anoche comenzó a las cinco de la tarde. Andrea y Xaxa vinieron a mi casa para tomar un cappuccino, y marujear un rato mientras yo veía ''Frijolito'' (la novela cutre de TVE1, a la que estoy lamentablemente enganchado, siento ser así de cutre), hablabamos sobre, como casi siempre, sexo principalmente, hasta que andrea y yo comenzamos a discutir por cosas de las nuestas, luego discutimos ya con mi madre, sobre otras cosas, para terminar hablando de ashley.
Salímos después de compras y a hacer algunas fotocopias, no sin soportar las típicas miradas toxirianas, (perdón, que ahora hay que decir, ''algunas'' miradas toxirianas), algunos comentarios y levantar mucho escándalo por el modo tan especial que tenemos de coger un paquete de croquetas en el Mercadona, una cosa...
Xaxa se tenía que ir a visitar a su abuela, así que Andrea y yo, como es ya una costumbre, fuimos a casa de la suya a tomar gazpacho (tradición muy folclórica andaluza, que me encanta) este elixir rojo de tomate, excusa para meterse un buen chute de vitaminas. La abuela de Andrea lo prepara de un modo mágico, quizás diría orgásmico, sabroso, jugoso, muy frío siempre, y siempre servido con una profunda sonrisa.
A todo esto, Andrea hablaba entre sorbo y sorbo sobre el piso que piensa alquilar en Jaén, y yo le hablaba sobre el miedo que tengo ante mi inminente mudanza a Barcelona. Nos dieron las nueve y veinte de la noche...
No se muy bien como, terminamos, xaxa, andrea, jk (vía telefónica, no presencial), y yo; cenando en el ''jardín'' del apartamento de andrea, hablando sobre amores pasados, sobre nuestras adolescencias, sobre amores pasados que ni nosotros mismos recordamos.
Y mientras yo hablaba sobre alguna persona de mi pasado, Andrea descubría, solo mirándome a los ojos, y oyendo mi tono, y conociendome tan bien como me conoce, que estaba enamorado de esta persona, hecho que yo más bien desconocia; aunque terminé por darle la razón, y resignarme, a que, aparte de una cena, me llevaba de recuerdo un amor adolescente del que yo no era consciente. Un amor con raíces muy profundas en mis quince años, y que había, quizás crecido sin yo saberlo. En fin, cosas que pasan. Mucho cuidado con estas cosas.
Después, hicimos botellón, en el parque de la urbanización de Laura, otra vez ''algunas'' miradas asesinas, y algunas risas, que aburrimiento, bueno que me repito, nos sentamos a beber, y después de algunos tragos, la verdad sale, y como de amor iba la cosa, y como yo ya estaba curado de espantos, y todo me hacía ya mucha gracia, salió a la luz lo del triángulo amoroso que teníamos formado. Entonces se inició toda una batalla entre Xaxa y Andrea, batalla de senitmientos, arrojando balas hechas con bolitas de su corazón. ''Yo te odiaba a muerte, pero era tu amiga''. ''A ti. Pablo, todo esto te importa una mierda''. ''Me importa solo en el sentido que es un problema que tú, como amiga mia, tienes''. ''Pablo eres un egoista''. ''A mí Pablo me ha aportado muchísimo''. ''Yo me había olvidado ya de tí, pero has tenido que volver''. ''Cada vez que bebía te enviaba uno de esos mensajes''. ''Que bien me caéis las dos''. ''Da Gracias de que no te he utilizado nunca y de que te he dejado muy claras las fronteras, era lo mejor''. Y demás retorcidos diálogos, y monólogos a veces, deformados por algo de alcohol y por muy poca vergüenza, que dicen que la confianza da asco.
Después camino de casa, y en el central park, ya sentados de nuevo, porque nos quedaba mucho de que hablar, más sexo, sexo de todo tipo y desde cualquiera de las orientaciones que os podáis imaginar, hablando sobre nuestras necesidades, para terminar, ya que en el fondo el sexo es muy vanal, hablando de nuestas necesidades afectivas, y de algunas frustraciones más. Volviendo a hablar de este mi nuevo amor quinceañero, y preguntándome si sigue o no vivo. Si debería hablar con esta persona, uf, ¿He bebido demasiado
Después de dejar a Andrea en su bloque con vistas al central park, a xaxa caminando hacia Plaza Primero de Mayo, dirección centro, iba yo caminando dirección extraradio, hacia mi urbanización, por Avenida de Jaén, con, creo yo, algo más de alcohol de la cuenta, y con los efectos secundarios de todas estas conversaciones. Me sentía realmente mal, porque uno cuando suelta libremente a sus sentimientos para que pasten, no se desahoga, se jode. Y acabas hecho polvo y confundido, y más si se tratan todos y tan rápido, como si fuera un gazpacho, no de verduras, sino de amores e historias, batido demasiado rápido en la batidora del botellón, y que ahora se me indigestaba.
Me metí las manos en los bolsillos, con un nudo en la garganta, con más ganas de llorar que lágrimas en los ojos, miraba, como si fuese ésta mi última vez hacia Torredonjimeno, hoy sin odio, bajo sus farolas, y escaso tráfico nocturno, caminaba pensado en mis cosas, deseando cruzarme con alguien con quien hablar y vomitar todo lo que sentía, no tuve esa suerte, con cada vez más y más ganas de encontrarme con este nuevo amor desconocido, para decirle algunas cosas, entré en casa, para, hacer como que duermo, e intentar recuperarme de tantas y tantas cosas como hoy había oído y descubierto, aterrado en la cama. Intentando inultimente dormir, pensando en otras mil cosas, que bien darían lugar a otro artículo tan largo como éste, pero otro día os lo cuento...
Histerias, neuras, impaciencia, necesidades, deseos, sueños, invenciones, y a veces... amor.
misscompracompulsiva dijo
oye, pues será que io soy consumidora compulsiva (xD), pero io me lo he leído de arriba abajo.
ah... creo que el problema es que tengo una seria carencia de vida propia... y disfruto con las de los demás... es grave, doctor?
17 Agosto 2005 | 04:34 PM