Está lloviendo. Esta noche no tengo ganas de caminar. Llevo muchas bolsas, no sé muy bien por qué, los edificios altos cubren el cielo. Las farolas intentan luchar contra la oscuridad con su tenue luz. Deben ser casi las diez. El tráfico avanza lentamente cual gusano multicolor. La gente corre a buscar refugio. Los rayos nos advierten. Levanto la mano, me acerco a la calzada, y grito, con la fuerza que yo puedo reunir:
- Taaxi!!
Subo a un maltrecho taxi, pero se agredece la calefacción, suelto las bolsas en el asiento de atrás, y miro por la ventana el paisaje urbano, pero salvaje en sí.
- ¿A dónde quiere ir? - pregunta preocupado el taxista.
- Quiero ir donde sólo los brazos se funden, donde la gente no levanta muros contra sus vecinos, donde los sentimientos hablan sobre las personas y no sus palabras...
- ¿A dónde? Mire... no tengo tiempo para estas cosas... ¿Es usted de una secta?
- No entiendo a la gente, ¿Cómo podría entender a una secta?
- Ellos te hacen entender...
- ¿Y con la gente, qué mueve a la gente?
- Muchas preguntas, yo pregunté primero...
- A la Plaza de Hacienda, en el centro, porfavor.
- Sabía que usted era del centro... una vez le recogí en la estación de cercanias, pasó usted todo el viaje llorando en la parte de atrás.

Siempre pasa igual, cuando intentas preguntar, solo aparecen más preguntas, más desastre, más cosas insignificantes. Todo se vuelve aburrido si intentas pensar y todo es absurdo si no lo haces. El resultado es un nudo de senitmientos descontrolados y un montón de preguntas sin respuesta. Eso sin contar los dolores de cabeza. Pero bueno, los laboratorios bayer ya encontraron solución para eso.

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Y después de las vacaciones, tenía ganas de ver a los amigos, los echaba de menos. Al volver, gritos, alguna discusión sin más imoportancia, o bueno, eso decimos, pero de hecho son discusiones sintomáticas de toda una situación, bueno, y después llegan los insultos y las ofensas. ¿Amigos? os estaréis preguntando... eso mismo me pregunto yo, la culpa es mía por poner esperanzas en las personas. Creo que tardaré tiempo en volver a creer en las personas. Me daba pena perder toda mi vida aquí, me daba miedo empezar una nueva vida en Barcelona, hoy, miro al futuo con más esperanza, y creyendo, que, quizás no tengo tanto que perder como me estaba imaginando. ¿Amistad? ¿Amor? jaaja, lo siento, pero ahora mismo, que me siento tan mal, estos dos conceptos me hacen reir. Son lo único que me provocan la risa por cuan engañado me han tenido durante mucho tiempo.

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No entiendo a la gente, no entiendo lo que le pasa al mundo...