Una crisis emocional. Padecer una nos parece igual de posible que encontrar un gnomo verde por el bosque, pero de hecho, las sentimos a diario, en miles de momentos, momentos pequeños, momentos instantáneos, que hacen que tus emociones, se resuciten, se muevan, se revolucionen y giren dentro de tí mismo como una espiral. Eso es (o debe ser) una crisis emocional. Aquí tienen un idiota viviendo una, y contándolo al mundo en directo.

¿El detonante de una crisis? Muchos, muy variados, y muy fáciles de encontrar y delimitar: un comentario, un jugetón recuerdo que vuelve a la mente, una mirada, un saludo por la calle, un hilo débil de voz al otro lado del teléfono, una nota, un libro de química, la música, las hormonas, la vida, el alma, una mierda.

¿Y cómo podemos caminar por este campo de minas personales sin sufrir explosiones a cada paso? ¿Sin perder miembros por el camino? Una pregunta para añadir a mi articulo de ayer.

Aquí estoy. Diecinueve años. Camiseta negra y calzoncillos blancos como una vestimenta. Sudando como un cerdo. Sábado por la noche: una y dieciseis minutos de la noche. Una explosiva combinación para tener una crisis emocional: aburrimiento y tiempo, mucho tiempo para desarrollarla, hacer que evolucione y expandirla en el tiempo. Mucho tiempo para digerir las cosas. Mucho. Digestión pesada.

Esposas. Laura pausini lo supo ver. Todos llevamos esposas. Es horrible. Pero no de esas esposas que nos quitan la libertad; son esas esposas que nos unen a lo que más queremos. Ves a las parejas por la calle con sus esposas puestas. Ese ejecutivo esposado a su maletín, ese niño esposado a su madre. ¿Y yo? llevo la esposa suelta, sin estar agarrada a nada ni a nadie.

Aprender a depender de tí mismo es algo que todo el mundo critica. Pero lo cierto es que una persona, se convierte en independiente, autónoma y fría, a base de empujones y mediocridades de los otros. Nadie suelta sus esposas por placer. Es siempre una situación obligada. Una frialdad. Un ser empujado por el viento, desprovisto de sentimientos radicales, autónomo, ¿alguien piensa en la palabra autonomía? otro concepto vacío del lenguaje. Desesposado por vosotros. Unido a mi mismo. Una entidad sólida y que puede flotar en la marea de la vida. Flotando pero tragando agua. Tosiendo y reclamando una salvación que se me está negando.
Establecida hay una frontera que se creó en el pasado y que ahora debería estar rota. Las cosas no funcionan. Hay algo entre nosotros que está fallando. Algo en las relaciones humanas. En nuestras redes. En el modo que tenemos de esposar gente a cosas o personas. No funciona.

Y hoy, me habéis hecho llorar otra vez. Pero no el snif snif clásico, bonito de toda la vida. Olvidaos de esas cosas. Todo es tan complicado... Hay tantos modos de llorar, algunos tan incomprendidos... algunos implican sonreir, algunos implican hacer como que no pasa nada...

Un atasco de emociones queriendo entrar en juego. Esperando, haciendo sonar el claxón, contaminando el interior. Un atasco que no cesa. Que se mueve, y que por la mañana desaparece. Gracias a Dios (*-*), de momento, desaparecen por la mañana.

¿Deprimido? Hablo de una crisis. Por darle un nombre. La palabra crisis implica que han existido con anterioridad máximos históricos. Momentos estables.

Todo esto queda muy bonito en el blog, pero para la vida real, mejor sonreir y obviar. Hay muchas maneras de llorar...