Material World

Una habitación demasiado bien iluminada. Una vida que debería ser perfecta. Un chico de 19 años sentado delante de un ordenador demasiado caro. Una empleada del hogar que grita demasiado y no me deja concentrarme. Un sueño que me invento. Una camiseta levis y unos pantalones de pull&bear. Gafas de Boss y reloj Nike. Debería ser, al menos, tan feliz como Ana Obregón.
Por otro lado, una familia sin estructuras, padres enfrentados, padres que se sonríen el uno al otro por miedo a separarse, pero que en su interior, no pueden aguantar convivir. Amigos inexistentes, vida social pésima, fines de semana vacíos. Perdida de sentido de la vida. Carencias de amor, miro al reloj de quince mil pesetas que tengo, pero el tiempo pasa igual de deprisa. Otra vez estoy soñando. El tiempo pasa deprisa, he perdido mucho el tiempo. No hay nada mas aburrido que un padre y una madre funcionarios.
Ante el vacío, la publicidad me atrapa, me hace acudir hacia sitios, esperando lograr algo, llenar mi vació, pero solo logra frústrame mas. Todo es de papel-cartón. No voy a reforzar mi autoestima con calvin-klein bajo el pantalón, o eso creo ahora.
Me estoy buscando a mi mismo, durante mi búsqueda, huí desesperadamente del corte ingles en el que vivía, me costó mucho salir, pero lo conseguí. Entre en una Iglesia, pero descubrí que solo aporta cadenas como cualquier otro sitio, entre en el instituto, corrí y corrí, pero no encontré lo que me falta en ninguna parte.
Ahora estoy de pie en medio de una gran plaza, llueve, decido beber el agua de la lluvia. En el fondo no son mas que mis lagrimas de soledad y hastío, lágrimas que no llevan a ninguna parte, ni me conducen a nada, lagrimas que me encadenan, lagrimas que me sesgan la cara, que me asfixian cuando pasan por el cuello, que me apuñalan el pecho, que no me dejan caminar cuando pasan por mis piernas, y que me impiden volverme a levantar si llegan a los pies. Ay! Lágrimas traicioneras que me sirven de escudo para creer que no puedo hacer nada y que todo esta todo lo bien que puede estar. Ay, lágrimas que arruinan mi ímpetu. Ay, lágrimas que arruinan mi juventud. Ay, lagrimas que nadie ve y nadie entiende. Ay, lágrimas crueles que nunca paran su descenso hasta los pies.
Agua salina capaz de actuar como el peor ácido del mundo, Agua salina sobre heridas sin cicatriz, heridas escondidas bajo esta camiseta levis, venas cortadas escondidas bajo este reloj tan caro, piernas deformes bajo mi súper-pantalón (sobre el que podría pasar un camión, y lloverle durante un año sin deformarse).
Mi olor dulzón a colonia de multinacional sin escrúpulos, me delata, personas en el tercer mundo sufren para fabricarla y yo aquí sufro al llevarla.
No hay nada detrás del materialismo, solo carencias, cosas que faltan, espacios que nunca se llenan. Materialismo en forma de espiral. Sonrisas en el Mercadona si compras ternera y caras serias y monótonas en el día si compras cerdo. Tu eliges. Pero no puedes elegir como conducir tu vida. Y tampoco puedes cambiar el tipo de persona en la que te has convertido después de 19 años. Tampoco puedes sentarte en un banco del parque a esperar cambiar, así por meteorización. Quizás el viento se lleve toda esta mierda. Quizás algún día mire al suelo en vez de a la etiqueta. Quizás no pueda comprar lo que busco con mi master card.
Quizás no he encontrado lo que yo busco, o quizás lo que yo busco no me ha encontrado nunca a mi. A lo mejor encuentro alguna librería abierta en la que me vendan un buen mapa. Voy a buscar.
Histerias, neuras, impaciencia, necesidades, deseos, sueños, invenciones, y a veces... amor.
David dijo
Empecé por tu último post y me entraron ganas de escribir una respuesta. Este es tu segundo post y otra vez me han entrado ganas de responderte.
Si se puede cambiar. La vida es cambio. Y los cambios enriquecen a una persona. Fíjate bien y encontrarás que en tu vida has tenido a mares. Pequeños , desde el cambio de logotipo de los chicles hasta el cambio de domicilio. Lo bueno de los 19 ( y creo que en general hasta con 50 se puede) es que ahora eres más consciente de los cambios que quieres y sabes las repercusiones que pueden tener. Depende de ti el afrontarlas.
quizá pienses que esto es todo palabra "bonita" , de verdad lo creo asi y me llevo aplicando el cuento desde hace algún tiempo, y no me va tan mal (creo). Ale , saludetes otra vez.
23 Mayo 2005 | 10:03 PM